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Permítasele a la gente invertir sus fFondos de la Seguridad Social
22/8/1998
Richard K. Vedder

Nuestro Sistema de la Seguridad Social es efectivamente un sistema de reparto en razón de que los activos en el llamado Fondo Fiduciario de la Seguridad Social cubren solamente un muy pequeño porcentaje de las actuales obligaciones. A medida que el número de jubilados se incremente con relación al número de trabajadores y nuestra población se torne más anciana, será imposible pagar los niveles de beneficios existentes con el actual nivel de tributos a la Seguridad Social en otra generación. Los jóvenes reconocen esto: las encuestas evidencian que la mayoría de ellos no espera recibir un retorno significativo sobre sus pagos de los aportes a la Seguridad Social cuando alcancen la edad de retiro.

Una solución parcial al problema resultaría de invertir los activos de la Seguridad Social en valores que no fuesen bonos del gobierno de los EE.UU.. Durante un período de varias décadas, la tasa promedio o el retorno sobre las acciones ordinarias ha sido de alrededor del 10 por ciento anual, mucho mayor que el de los bonos. En verdad, el retorno sobre las acciones es volátil, excediendo el 20 por ciento en algunos años recientes, pero siendo negativo en otros años. No obstante ello, las inversiones de pensión son a largo plazo, no por ganancias de capital inmediatas. Durante largos periodos de tiempo, las acciones superan de manera consistente a los bonos, a los inmuebles, a los metales preciosos, o a otros vehículos de inversión.

Cerca de tres cuartas partes de los trabajadores estadounidenses posee ya alguna clase de plan de pensiones que no sea el de la Seguridad Social. Entre 1980 y 1996, los activos en esos planes se incrementaron aproximadamente siete veces, hasta cerca de los 6 billones de dólares (trillion en inglés). Gran parte de estos activos son acciones, fondos mutuos e inversiones de títulos relacionadas. Al igual que millones de empleados de los gobiernos estaduales y locales, me encuentro en un sistema de pensión actuarialmente sano que invierte fuertemente en acciones y en bonos no gubernamentales, y obtendré una pensión por lejos mejor que la que ofrece la Seguridad Social. ¿Por qué no permitirles invertir a todos los trabajadores así como les permitimos hacerlo a los empleados de los gobiernos estaduales y locales no cubiertos por la Seguridad Social?

Quienes se oponen a esta idea sostienen que invertir en acciones es riesgoso. Pese a ello, la evidencia acumulada durante décadas es clara acerca de que una cartera diversificada de inversión en acciones supera por lejos a los bonos del gobierno estadounidense como inversión. Otros oponentes plantean que la posibilidad de que la Administración de la Seguridad Social comience a invertir en acciones ordinarias, equivaldría a una nacionalización parcial de la industria—al socialismo progresivo.

Para lidiar con este último problema, ¿por qué no facultar a los propios beneficiarios individuales a invertir sus ahorros obligatorios de retiro? ¿Por qué no crear cuentas como las del IRA (sigla s en inglés para Individual Retirement Account es decir Cuenta Individual de Retiro) para los beneficiarios de la Seguridad Social, con la efectiva inversión de los fondos siendo realizada por competitivas firmas privadas de inversión? Cada individuo decidiría si, digamos, Charles Schwab, Paine Webber, la Administración de la Seguridad Social, el Bank of America o una plétora de otras instituciones serían confiadas con su dinero. La competencia recompensaría a las firmas financieras exitosas y castigaría a las malas. De hecho, ¿por qué no permitirles a los individuos que se sientan calificados, a invertir los fondos por sí mismos?

La asunción subyacente al programa de la Seguridad Social existente es la de que el gobierno federal es un inversor prudente mientras que los individuos en general son unos irresponsables. (Esa es la razón por la cual no les está permitido manejar sus propias contribuciones de la Seguridad Social.) La evidencia es en cambio la opuesta. Los políticos persiguiendo metas electorales de corto plazo han creado un Esquema de Ponzi* construido sobre la base de un castillo de naipes financiero, con magros activos invertidos en bonos de bajo retorno. Gravando pesadamente a los trabajadores jóvenes para proporcionarles beneficios generosos a los mayores, durante dos generaciones nuestros líderes políticos han llevado a los votantes a pensar que su seguridad financiera está siendo acrecentada. En la actualidad, por supuesto, el público se está despertando a medida que el castillo de naipes comienza a derrumbarse.

En contraste, los individuos han literalmente vertido billones de dólares (trillion en inglés) en una moda responsable hacia una profusión de planes de 401K**, los esquemas de pensión empresariales, las IRA, los fondos mutuos, etcétera. En 1996, sólo los activos de los planes privados de inversión eran más de 12 veces que aquellos acumulados por el Sistema de la Seguridad Social del gobierno. La tasa de pobreza entre los estadounidenses de más de 65 años es actualmente más baja que la de los estadounidenses más jóvenes, en gran medida debido al responsable discernimiento financiero de nuestros jubilados cuando eran más jóvenes (y, en parte, debido a que los beneficios de la Seguridad Social no son sostenibles en el largo plazo bajo el sistema actual). Más del 58 por ciento del ingreso percibido por nuestros jubilados ya no proviene de la Seguridad Social. Es tiempo de que el gobierno libere a los individuos de las constricciones de un sistema de la Seguridad Social de la época de la Gran Depresión que se encuentra moral y financieramente tambaleándose al borde de la bancarrota.

Notas del Traductor

* El “Esquema de Ponzi” (Ponzi Scheme) se refiere a cualquier programa de inversión que ofrece retornos inverosímilmente altos, pagándole los mismos a los primeros inversores con el capital contribuido por los inversores ulteriores. Denominado así por Carlo Ponzi quien promovió tal esquema en los años 20 sobre la base del arbitraje teórico de cupones de respuesta postal internacional. A veces se lo denomina “Esquema Piramidal” debido a que la estructura debe estar apoyada en una basa cada vez más amplia de inversores incautos a medida que el tiempo transcurre.

** 401(k) es la sección del Internal Revenue Code (Código de Ingresos Internos) que establece una cuenta de retiro a la cual contribuyen tanto el empleado como el empleador, y sobre la que los impuestos son diferidos hasta que comiencen los retiros de fondos, y para la cual el empleado selecciona los tipos de inversiones.

Traducido por Gabriel Gasave


Richard K. Vedder es Asociado Senior en The Independent Institute en Oakland, California, Profesor Distinguido de Economía en la Ohio University, y coautor (con Lowell Gallaway) del galardonado libro del Instituto, Out of Work: Unemployment and Government in Twentieth-Century America.




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