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Las doradas oportunidades de California para los delincuentes
3/12/2021
K. Lloyd Billingsley

A finales de noviembre, turbas de ladrones armados comenzaron a saquear las tiendas de California, y uno de esos ataques se cobró la vida del guardia de seguridad de Oakland Kevin Nishita. El ex agente de policía de San José, padre de dos hijos y con tres nietos, recibió un disparo de uno de los malhechores mientras protegía a un equipo de noticias de televisión y falleció posteriormente en el hospital. El homicidio de Nishita no dio lugar a una declaración inmediata del gobernador Gavin Newsom, aunque éste sí se refirió a la reciente ola delictiva.

"El nivel de robo organizado a tiendas minoristas que estamos viendo es simplemente inaceptable", dijo Newsom en una declaración la semana pasada. El gobernador mencionó el "delito" pero no pidió que alguien fuera "llevado ante la justicia". En sus declaraciones, Newsom dijo: "Queremos que se encuentre a los verdaderos responsables. Queremos que los individuos sean procesados y queremos que la gente se sienta segura en estas fiestas". Según el gobernador, las "autoridades tienen que dar un paso adelante" y "hacer frente a los robos a las pequeñas tiendas y a otros problemas atinentes a la calidad de vida".

Para "cuestiones" como los homicidios y los robos, California es el lugar ideal.

Gavin Newsom favoreció la Proposición 47, la medida electoral de 2014 que establecía que ciertos tipos de robo pasaban de ser considerados delitos graves a delitos menores y facultó a los delincuentes a robar impunemente productos por valor de hasta 950 dólares. La medida dio lugar una oleada de ataques delictivos en los que el delincuente usualmente destroza una vidriera o la ventanilla de un automóvil y se lleva el botín. En San Francisco se denunció un promedio de un robo a vehículos cada 20 minutos, con casi 30.000 en un año. La policía realizó detenciones en menos del dos por ciento de esos casos. Los delincuentes adultos aprovecharon al máximo la normativa y los delincuentes juveniles obtuvieron una protección especial adicional gracias a la Proposición 57 de California.

Esa medida de 2016 prohíbe a los fiscales presentar directamente las causas que involucran menores ante los tribunales de adultos, independientemente de la gravedad del delito. Como señala Katy Grimes del California Globe, entre los delitos considerados "no violentos" en virtud de la Proposición 57 se incluyen la trata de personas, la violación de una persona inconsciente, la agresión a un agente de policía, los incendios provocados en serie, la explosión de una bomba con intención de causar lesiones, la incitación a cometer un asesinato, la agresión a un niño por parte de quien lo tiene a su cuidado y el delito de violencia doméstica. Los demócratas del estado rechazaron los proyectos de ley que habrían abordado los problemas de la Proposición 57, que no es la única entre las medidas recientes para proteger a los delincuentes.

Según el Proyecto de Ley del Senado 1391, firmado por el exgobernador Jerry Brown en 2018, los delincuentes menores de 16 años solo pueden ser juzgados en un tribunal de menores, independientemente del delito. Según esta ley, un menor podría asesinar a cualquier número de personas, cumplir su condena en un centro de detención juvenil apacible y ser liberado cuando cumpla 25 años, lo que supone un máximo de 10 años por asesinato. Todavía no se ha identificado al asesino de Kevin Nishita, pero el silencio de Newsom es revelador, sobre todo a la luz de otra historia de fondo.

El viernes 19 de noviembre, un jurado de Wisconsin declaró a Kyle Rittenhouse inocente de todos los cargos. Dos días después, en Waukesha, un hombre llamado Darrell Brooks, con un largo historial delictivo, condujo un vehículo todoterreno contra un desfile de Navidad, según los testigos, manejando en zigzag a fin de atropellar al mayor número de personas posible. El ataque se cobró seis vidas (de momento), entre ellas la de Jackson Sparks, de ocho años, que falleció en el hospital.

En su primera declaración pública sobre el ataque, Kamala Harris, lamentó "la tragedia ocurrida anoche en Wisconsin". La ex fiscal general de California no mencionó ni a una sola víctima de la "tragedia", ni el nombre del sospechoso. En Milwaukee, el militante de Black Lives Matter, Vaun Mayes, dijo que "parece posible que la revolución haya comenzado en Wisconsin. Empezó con este desfile de Navidad".

La "revolución" continuó en California con los robos en banda y el asesinato de Nishita. Los políticos de California no condenaron el asesinato ni siquiera como ejemplo de "violencia armada". Nishita es asiático, pero los políticos no plantearon la posibilidad de racismo u "odio asiático". No se escucharon clamores para que se localizara al asesino y se le llevara ante la justicia.

Gavin Newsom es un compinche de Jerry Brown, que también puso los intereses de los delincuentes por encima de los de sus víctimas. La elegida por Brown para la presidencia de la Corte Suprema del estado de California en 1977 fue Rose Bird, que anuló todos los casos de pena de muerte antes de que los votantes la echaran en 1986. En 2018, Brown afirmó que las preocupaciones de las víctimas de delitos "pesaban sobre mí", pero suscribió el Proyecto de Ley 1391 como un avance hacia "un sistema más justo".

El año pasado, cuando Newsom declaró el estado de emergencia, aclamó el liderazgo de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (demócrata por California), que fuera su tía por matrimonio. Los demócratas de California en 2020 guardaron un notable silencio durante los disturbios que se produjeron en todo el país y que se cobraron 25 vidas, incluida la del agente de policía afroamericano retirado David Dorn, abatido a tiros mientras protegía el comercio de un amigo.

Para Newsom, la racha de crímenes violentos es "inaceptable", un lenguaje que los californianos podrían esperar de un estudiante que llevara a casa una calificación de "C" en lugar de una "B". El gobernador pide que se establezca la "responsabilidad", lenguaje que los californianos esperarían para un burócrata despilfarrador, no para delincuentes violentos que matan a tiros a guardias de seguridad mientras protegen a un equipo de noticias.

Con los militantes de Black Lives Matter afirmando que un asesinato en masa en un desfile de Navidad marca el inicio de una revolución, más muertes y destrucción no demorarán mucho en llegar. Esto es particularmente cierto en un estado donde los delincuentes disfrutan de fuertes incentivos legales. Sin justicia, no hay paz.

Traducido por Gabriel Gasave




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