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“Fahrenheit 9/11” o “Farsa y bombo 7-11”
29/6/2004
Ivan Eland

El estreno de la película de Michael Moore “Fahrenheit 9/11” yuxtapuesto con el traspaso del poder a los iraquíes por parte de la autoridad de la coalición en Bagdad representan la realidad y la ficción de la Guerra de Irak. ¿Pero cuál es cual?

En menos tiempo que el que toma correr hasta el 7/11* de la esquina para comprar un hot-dog con queso y chile y un cajón de cerveza, la coalición precipitada y secretamente le entregó la “soberanía total” al Primer Ministro iraquí sin que el pueblo de Irak tan siquiera supiese al respecto. En una ceremonia de 5 minutos a la que asistieron solo unos pocos funcionarios y periodistas selectos, celebrada en la fortificada zona verde bajo control de los EE.UU., y mantenida en secreto hasta para los miembros senior del staff de la autoridad de la coalición y no exhibida en la televisión iraquí, la sorpresiva “transferencia del poder” fue realizada dos días antes de lo previsto. Quienes definen las políticas estadounidenses estaban preocupados de que los ataques de los insurgentes previstos para coincidir con la fecha anunciada para la transferencia hubiesen estropeado la cobertura de prensa del traspaso. La oportunidad, el secreto y la intensa seguridad que rodeó a la ceremonia son los mejores indicadores de cuanto se ha deteriorado la situación de la seguridad en Irak ante el empeoramiento de la insurgencia y de cuan poco control poseen los Estados Unidos y el nuevo gobierno iraquí sobre los acontecimientos en Irak.

Sin embargo, en su implacable búsqueda por pintarle los labios a un cerdo, el Presidente George W. Bush cacareó que, “el pueblo iraquí tiene a su país de regreso.” De manera similar, Paul Bremer, el procónsul saliente, se dio a sí mismo y a los empleados de la administración Bush una palmada en la espalda al jactarse de que no había “duda alguna de que la liberación de Irak fue una cosa grande y noble.” Desafortunadamente, los iraquíes no se están sintiendo tan liberados y no han sido embaucados por la falsa entrega del gobierno. No hubo ninguna explosión de armas de fuego para celebrar, algo típico de las ocasiones de júbilo en Irak. Tan solo una administración Bush en un coma diabético inducido por el azúcar de un almacén podría creer que los iraquíes pudiesen ser tan ingenuos.

Bajo el nuevo régimen, el pueblo iraquí notará poca diferencia en su vida de todos los días, a excepción quizás de un incremento de la ilegalidad, el caos y las muertes-a medida que las fuerzas de los EE.UU. mantengan de manera creciente un bajo perfil para reducir las victimas antes de la próximas elecciones en los Estados Unidos. Ayad Alawi, el nuevo Primer Ministro, puede que sea un iraquí, pero es también un ex activo de la CIA quien fuera escogido a dedo por los Estados Unidos y quien de esa manera carece de credibilidad entre el pueblo iraquí. Además, el gobierno iraquí teóricamente tomará el control sobre el prisionero Saddam, pero él permanecerá efectivamente custodiado por las fuerzas estadounidenses. Casi 140.000 efectivos y asesores de los EE.UU. insertos en los ministerios iraquíes asegurarán que las políticas del nuevo gobierno iraquí no se alejen demasiado de los masivos nuevos deseos de la embajada estadounidense. De hecho, la simbólica transferencia de poder consistió meramente en una manera para que los “defensores de la libertad” de la administración Bush hagan que un nuevo gobierno títere iraquí declare la ley marcial de modo tal que puedan mantener sus manos limpias.

Es triste cuando el arte describe a la realidad de un modo más próximo que nuestro propio gobierno. Sí, la película de Michael Moore “Fahrenheit 9/11” probablemente es excesivamente partidista. Pero incluso los ciudadanos menos políticos, quienes se encuentran intentando hacer cara o cruz del bizarro embrollo de su gobierno en un atolladero iraquí, deberían tomarse un tiempo para vadear a través de ese partidismo a fin de apreciar los aspectos centrales del film.

La película le permite al publico ver cómo la administración Bush manipuló cínicamente la crisis del 11/09 para obtener el apoyo del publico a efectos de invadir a un país que nada tuvo que ver con ese trágico y atroz ataque. Desgraciadamente, la parte más importante de la película muestra espeluznantes fotografías reales de iraquíes y de efectivos estadounidenses heridos y desfallecientes y de las apesadumbradas familias de los fallecidos. A los estadounidenses rara vez se les permite ver tales chocantes fotografías en las principales cadena de televisión. Como resultado de ello, para la mayoría de los estadounidenses, la guerra ha sido higienizada en un glorioso y patriótico juego de video que exhibe armas de alta tecnología. Esa parece ser también las perspectiva de los funcionarios senior de la administración Bush quienes fueron los arquitectos de la guerra. Muy pocos de ellos han visto el horror de la guerra de primera mano. El film de Moore nos trae a casa esa realidad de lo que fue la invasión de una nación soberana que nunca planteó una verdadera amenaza para los Estados Unidos. La película de Moore debería provocar que todos los estadounidenses compartamos un Gran Trago sobre la innecesaria guerra en Irak.

*Nota del Traductor:
7/11 o 7-Eleven se refiere a la compañía que fuera pionera en implementar el concepto de “convenience store” o tienda de conveniencia allá por el año 1927 en la Southland Ice Company en Dallas, Texas. Además de vender bloques de hielo para refrigerar los alimentos, un empleado de la firma comenzó a ofrecer leche, pan y huevos los días domingo. Esta nueva idea comercial satisfizo a los clientes e incrementó las ventas y así nació la cadena de almacenes minoristas. Los primeros locales de la compañía se llamaron Tote''''''''''''''''m pero en 1946 cambiaron por 7-Eleven a fin de reflejar el nuevo horario extendido de las tiendas de 7 a.m. hasta las 11 p.m., los siete días de la semana. Su cumpleaños oficial se celebra los 11 de julio (el mes 7) de cada año. Actualmente la empresa cuanta con más de 24.000 locales que operan en los EE.UU. y en otros 17 países.

Traducido por Gabriel Gasave


Ivan Eland es Investigador Asociado Senior y Director, Centro Para la Paz y la Libertad en The Independent Institute en Oakland, California, y autor de los libros Recarving Rushmore: Ranking the Presidents on Peace, Prosperity, and Liberty, The Empire Has No Clothes, y Putting “Defense” Back into U.S. Defense Policy.




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