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En el mejor interés de los niños...
1/7/2003
Wendy McElroy

Un nuevo término legal está generando polémica a través de Norteamérica: la “presunción refutable de la custodia compartida.” La misma significa que los tribunales de familia deberían presumir que los padres que se divorcian compartirán por igual la custodia legal y física de los hijos a menos que exista una razón valedera para disponer de otra forma.

Lo partidarios de la misma afirman que los niños son más propensos a sobrellevar un divorcio con una madre y un padre en sus vidas a menos que, por supuesto, se demuestre que uno de los progenitores es inconveniente. ¿Por qué es esta idea polémica?

Las organizaciones feministas políticamente correctas, como NOW, sostienen que la presunción refutable de la custodia compartida lesionaría el estándar actual, el cual es el de “los mejores intereses del niño.” Afirman que el sistema judicial familiar ciegamente entrega a los niños a padres abusivos. En lugar de una custodia compartida, dichas feministas desean que los niños permanezcan con los “cuidadores primarios”—quienes son abrumadoramente, las madres.

El muy publicitado Informe NOW 2002 de los Tribunales de Familia de California recomienda “suprimir la tendencia a asumir que la custodia compartida está siempre en el mejor interés del niño. Esta es una presunción falsa sin apoyo alguno en la realidad... La custodia exclusiva [debería] corresponder por defecto al cuidador primario en la separación.”

En síntesis, los partidarios de los derechos del padre quisieran que la custodia compartida fuese la posición por defecto en la separación. Las feministas políticamente correctas desean la custodia exclusiva para el cuidador primario. Ambas situaciones serían refutables; es decir, podrían ser revisadas con causa por un tribunal.

Tales feministas asumen que el bienestar de los niños está en conflicto con los derechos como progenitores de los cuidadores no-primarios, quienes son abrumadoramente los padres. No obstante, ambos grupos sostienen estar fomentando los intereses del niño al promover su forma preferida de custodia.

Cada parte en este debate puede señalar casos específicos en los cuales está claramente en el interés de un niño el estar bajo la custodia del padre o de la madre, no de ambos. Pero los casos específicos no hacen buenas leyes generales. Si se puede decir que los padres pueden beneficiar a los niños de una manera general, entonces los hombres como una categoría no deben ser menospreciados en arreglos sobre la custodia simplemente debido a que existen algunos malos padres. La misma declaración podría ser hecha de las madres.

Si los niños precisan tanto de sus madres como de sus padres, debería existir una presunción de custodia compartida ante una separación. Cuando se presenten excepciones a la regla, cuando un padre o una madre resulte un progenitor inapropiado—por ejemplo, él o ella es físicamente abusivo—entonces el arreglo de la custodia sería “refutable.”

Al pregonar a favor de la importancia de los padres, los partidarios de la custodia compartida destacan una investigación tal como los 100 estudios presentados y analizados en “The Importance of Father Love: History and Contemporary Evidence" (“La importancia del Amor Paterno: Evidencia Histórica y Contemporánea”), un ensayo publicado por la Asociación Psicológica Estadounidense. El ensayo concluye que la buena paternidad es un factor tan importante como la buena maternidad en el “desarrollo social, emocional, y cognitivo” de los niños. Los niños privados de sus padres fueron por lejos más propensos al abuso de drogas, al crimen, a la depresión, y a la violencia.

Al menos dos aspectos de la custodia de los hijos serían afectados de manera significativa por un arreglo común.

El monetario: el dinero está lejos de ser el valor más importante que los padres le ofrecen a los niños pero el mismo es esencial. La custodia compartida puede aliviar un importante reclamo escuchado de madres que detentan la custodia única: los papás incumplidores que no pagan la cuota alimentaria del niño de manera confiable.

The Hartford Advocate informa de un tema común para los defensores de los derechos del padre: “Existe un vínculo importante entre la cuantía de contacto que un padre que no posee la custodia tiene con un niño y la buena voluntad de esa persona para pagar la prestación alimentaria por ese niño. En 1991, cerca de 4.4 millones de padres que no poseían la custodia pero que tenían privilegios de visitación y/o la custodia compartida adeudaban el pago de alimentos. De ese número, el 79 por ciento pagó todo o una parte de los mismos. En comparación, solamente el 56 por ciento de los 900.000 individuos sin derecho a un régimen de visitas o a la custodia compartida pagaron todo o una parte de lo que debían.”

El físico: a riesgo de señalar lo obvio, la paternidad requiere del contacto regular con los niños. Los padres enajenados se quejan vigorosamente acerca de las “mudanzas”—padres que poseen la custodia y que trasladan a los hijos a cientos, a veces miles de millas de distancia. (Aunque la relocalización puede a veces ser necesaria por razones tales como un tratamiento médico, la misma es la más de las veces opcional.) Un estudio en la edición de junio de 2003 del Journal of Family Psychology examinó el impacto negativo de la mudanza sobre los niños. El defensor de los derechos del padre Glenn Sacks explica que “entre 14 variables [en el estudio] relacionadas con el bienestar general de un adulto joven, la situación de una mudanza fue correlacionada con un impacto negativo significativo en 11 de ellas.”

La custodia compartida pondría algunas exigencias adicionales sobre los padres separados, por ejemplo una mayor exigencia de cooperación respecto a los niños. De ser así, esta podría ser una buena consecuencia. Por otra parte, bien podría existir menos hostilidad en los arreglos de la custodia compartida solamente debido a que las facultades y la responsabilidad serían compartidas legalmente.

El derecho de familia varía según el estado. En muchos estados, los jueces no ordenarán la custodia compartida—especialmente la custodia física común—si uno de los padres se opone. Estos son los “estados del veto del padre hostil.” Debería requerir mucho más que una objeción el despojar a alguien de sus derechos como padre o madre. Debería precisarse de una evidencia cierta de mala conducta presentada ante el tribunal. Porque cada vez que usted le niega a una persona el derecho a ser progenitor, usted está privando a un niño de una madre o de un padre. La presunción refutable de la custodia compartida es en los mejores intereses de los niños.

Traducido por Gabriel Gasave


Wendy McElroy es Investigadora Asociada en the Independent Institute y directora de los libros del Instituto, Freedom, Feminism and the State y Liberty for Women: Freedom and Feminism in the Twenty-first Century.




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