El doble discurso de Evo Morales

Por Oscar Ortiz Antelo
En un reciente
discurso, el presidente Evo Morales le dijo a un sector de cocaleros que ya
había pasado de moda gritar “viva la coca” y que era momento de gritar “viva la
piña”, “viva la banana” o “viva el palmito”. Expresión sorprendente para quien
llegó al Gobierno bajo el lema “¡viva la coca, mueran los gringos!” y que
combatió agresivamente los programas de desarrollo alternativo.
No
es la primera posición de este tipo que asume el presidente. Cuando enfrentó
el conflicto con los pueblos indígenas por el proyecto de construcción de una
carretera que atravesase el Tipnis, sorprendió al declarar que él nunca se
había considerado líder indígena sino sindical. Quizás esta fue una declaración
sincera pero contradictoria a la actitud de alguien que, antes de jurar a la
Presidencia, fue investido como líder religioso de los pueblos indígenas del
mundo.
Hace
poco su Gobierno firmó contratos de exploración petrolera con las
transnacionales que fueron nacionalizadas, pero que continúan trabajando en
Bolivia, recibiendo ingresos superiores a los que tenían antes de la
nacionalización. Al mismo tiempo, se emite publicidad en la cual se relaciona
el heroísmo de los combatientes de la Guerra del Chaco con el que habría tenido
el presidente Morales al tomar las empresas nacionalizadas con gran número de
fuerzas especiales de combate, a pesar de que en las mismas solo estaban los
porteros. El vicepresidente García Linera no se queda atrás. Cuando en el
exterior le preguntan por las nacionalizaciones, responde que en realidad han
consistido en compra de acciones y que siempre se ha llegado a buenos acuerdos
con dichas empresas. En lo interno, al mismo tiempo que incentiva a los
empresarios a invertir, pronuncia discursos radicales reivindicando el
comunismo frente a sus bases partidarias. En Expocruz le preguntaron cuándo
establecerá el socialismo en Bolivia, respondió que primero había que crear la
riqueza para después distribuirla, argumento similar al de los vilipendiados
Gobiernos neoliberales.
El
ministro de Gobierno, Carlos Romero, sigue la misma conducta. Después de años
de negar la existencia de cárteles internacionales de la droga en territorio
boliviano, diciendo que solo llegaban ‘emisarios’, ahora denuncia que atrás de
las muertes de militares y policías emboscados en la zona de Apolo, estaban
narcos extranjeros.
El
populismo es siempre el mismo, utiliza las ideologías para llegar al poder,
pero una vez en el mismo, solo le interesa mantenerlo a como dé lugar, primero
para disfrutarlo, después para protegerse de las consecuencias de sus abusos.
El autor fue Presidente del Senado de Bolivia.
- 28 de septiembre, 2026
- 28 de septiembre, 2026
- 1 de octubre, 2012
- 24 de septiembre, 2026
Artículo de blog relacionados
- 24 de octubre, 2011
La Tercera En pocas partes del mundo el anuncio de un viaje del...
31 de enero, 2011Por David Wessel The Wall Street Journal Las virtudes del libre comercio internacional...
22 de febrero, 2008BBC Mundo Los latinoamericanos representan el 25% de los inmigrantes en los 30...
20 de febrero, 2008














