La naturaleza humana y el interés propio
El ser humano
por naturaleza busca su propio interés antes que el interés ajeno. Procuramos
proveer el alimento para nosotros y para nuestros hijos antes que proveer el
alimento para nuestros vecinos. Procuramos satisfacer nuestras necesidades y
placeres antes que satisfacer las necesidades y placeres de los demás.
La búsqueda del
propio interés no es mala en sí misma, de hecho es la búsqueda del propio
interés la que hace que la mayoría de la gente se levante temprano a trabajar
en vez de quedarse durmiendo; nos lleva a trabajar y ahorrar, para poder gozar
de una mejor vida para nosotros y nuestros hijos; a que nos vacunemos contra
ciertas enfermedades y vayamos al médico cuando nos duele algo; a que el
productor agrícola quiera acrecentar sus cultivos y nos provea de los alimentos
necesarios; es la búsqueda del propio interés por parte de los comerciantes la
que hace que no falten verduras y carnes en los mercados; la que hace que la
tecnología avance y sea cada vez más accesible incluso a los más pobres.
La búsqueda del
propio interés es parte de nuestro instinto de preservación. Esto no significa
que somos personas ensimismadas y desconectadas de los demás. La mayoría
tenemos un deseo sincero de que a nuestro prójimo le vaya bien y la mayoría
estamos dispuestos a ayudar a nuestros prójimos cuando podemos; el propio
interés no es excluyente de la solidaridad: sufrimos cuando vemos niños
mendigando, pero no estamos dispuestos a cuidar de ellos de la manera en que
cuidamos de nuestros propios hijos; nos angustiamos cuando escuchamos que un
terremoto mató a miles de personas en Japón, pero la angustia es menor a la que
sentimos cuando sucede una tragedia en nuestro propio país y es mucho menor aun
a la que sentimos cuando fallece un familiar cercano.
Por ello
pedirles a los políticos y empresarios que dejen de lado sus intereses
particulares y antepongan el interés común es pedirles algo que va contra la
naturaleza humana… es deshumanizarlos. Quienes piden que los empresarios o
políticos velen por el bien común antes que por su propio interés cometen un
acto de hipocresía intelectual y moral. Piden algo que ni ellos mismos
practican. Y por supuesto, los políticos que dicen buscar el bien común por
sobre sus propios intereses comenten una mentira del tamaño de Júpiter. Lo
máximo que le podemos pedir a otro ser humano es que la búsqueda de su propio
interés la haga de forma honesta, trabajando, sin robar ni mentir.
- 28 de septiembre, 2026
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