Estados dinamitados
Libre Mercado, Madrid
Con gran entusiasmo, Sandro Pozzi escribió en El País sobre la crítica a los errores de Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff:
Cuando la deuda de un país supera el 90% del PIB, el crecimiento de
la economía resulta inviable. El aserto, nacido en dos cerebros de
Harvard y sobre el que se asientan las políticas de austeridad que están
a punto de dinamitar los pilares del Estado del bienestar, ha resultado
tan falaz como las armas de destrucción masiva que sirvieron para
justificar la invasión de Irak.
La retórica puede inducir a confusión. Aclaremos primero que la deuda pública no es irrelevante para el crecimiento.
Ni el señor Pozzi ni nadie, incluyendo los tres autores de la crítica a
Reinhart y Rogoff, cree seriamente que los Estados pueden endeudarse
sin límites y sin consecuencias. Históricamente esos episodios de
aumento acusado de la deuda se han saldado con perturbaciones económicas
y de otro tipo, de los que el mundo tiene una larga experiencia,
incluyendo nuestro país, en el que a mediados del siglo XVI ya suspendió
el pago de la deuda S. M. Felipe II. La discusión académica puede girar
en torno a las cifras. Igual los problemas se acentúan cuando la deuda
es del 95 % o del 105 % del PIB, pero nadie puede sugerir que no
aparecen nunca.
Además, eso de que sobre la hipótesis de Reinhart-Rogoff se asientan
las políticas de austeridad no tiene sentido. Desde mucho antes de que
unos pocos políticos hubiesen citado su artículo, las autoridades
empezaron a contener el aumento del gasto público, como
lo hizo Rodríguez Zapatero en España en 2010. Es improbable que don
Sandro acuse a Zapatero de tener nada que ver con la invasión de Irak,
con lo que no sabemos a qué atenernos ante esa afirmación tan llamativa.
La idea más absurda de Pozzi es que las políticas de austeridad están
"a punto de dinamitar los pilares del Estado del bienestar". Esto es
notable, y sospecho que tiene que ver con el error fundamental del
periodista, que es desconocer la dinámica del propio Estado, sus
intereses y su lógica. Por eso ignora que los políticos de todas las
tendencias desaceleraron el crecimiento del gasto a comienzos de la
presente década (su crecimiento, rara vez su volumen total, al revés que
el sector privado): no lo hicieron, desde luego, por haber leído un
artículo de un par de economistas, sino porque comprendieron, como lo
hizo Zapatero, que su propia política expansiva era insostenible. Y por
eso, ante unos Estados que no han hecho más que crecer,
y ante unas expansiones extraordinarias de los impuestos, perpetradas
precisamente para proteger, preservar y fortalecer el Estado del
Bienestar, don Sandro Pozzi cree que ese Estado va a ser dinamitado.
Curiosa dinamita, desde luego.
- 28 de septiembre, 2026
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