México: Sistema educativo, ¿freno al desarrollo?
Por Isabel
Mayoral Jiménez
CIUDAD DE MÉXICO. – El sistema
educativo mexicano enfrenta una creciente falta de competitividad y no logra
tener una visión de largo plazo, lo que propicia que la contribución al
crecimiento económico sea irrelevante, advierten expertos.
"En las
últimas tres décadas, la escolaridad promedio de la fuerza laboral en México
pasó de poco más de cuatro años a 8.5 años. Es decir que no tenemos ni siquiera
la secundaria terminada", menciona el director de Investigación del
Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), Armando Chacón.
Chacón
considera que es muy difícil pensar que la economía en su conjunto puede
agregar valor al mismo ritmo que las economías más desarrolladas, donde la
escolaridad promedio de la fuerza laboral es de más de 12 años.
En materia
educativa han habido avances, pero no a la velocidad que se requiere para estar
en un nivel similar al promedio de los países de la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), agrega a su vez el Director de la
Cátedra de Investigación en Educación y Pedagogía del Tecnológico de Monterrey,
Campus Ciudad de México, Juan Carlos Olmedo Estrada.
"Los
avances son demasiado lentos, lo que nos hace perder competitividad y calidad
de nuestros egresados", puntualiza.
El director del
Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), Luis Foncerrada
Pascal, coincide en que la calidad de la educación en México está muy por
debajo de los estándares internacionales y obstaculiza el desarrollo económico.
En su opinión
es necesario que la economía tenga una inserción más inteligente en los
mercados internacionales para dejar de exportar mano de obra barata y apostar
por la tecnología.
"Tenemos
que llevar a cabo un avance de innovación importante y para ello el reto es
mejorar de manera importante nuestro capital humano", detalló.
13 de cada 100 terminan la carrera
Desde hace
algunos años, México tiene el 100% de la cobertura
en educación primaria, lo que significa que hay lugar para todos los
niños en edad escolar, mientras que en secundaria la cifra es de 96%.
"Esto no
significa que todos vayan a la escuela. En el nivel de educación básica
preescolar, de primara y secundaria el ausentismo obedece a factores como la
distancia de los centros escolares, problemáticas económicas, el índice de
desarrollo humano y el tipo de escuela", indica Juan Carlos Olmedo.
Es en
preparatoria y universitario cuando empiezan los problemas por la falta de
lugares.
De acuerdo con
el sexto Informe de Gobierno del presidente Felipe Calderón, prácticamente
siete de cada 10 jóvenes tienen acceso al bachillerato, es decir que 30%
de los estudiantes no pueden cursar la educación media superior por falta de
infraestructura. En educación superior, la cobertura es de 33%.
"El
promedio de los países miembros de la OCDE es de 11.9 años contra 8.6 años de
escolaridad en México; nuestros números no creo que puedan hacer felices a
nadie", lamentó el catedrático del Tecnológico de Monterrey.
Lo que en su
opinión preocupa más es el tema de eficiencia terminal. Al cierre de 2010, de
cada 100 niños que cursaban la primaria sólo 62 la terminan; de cada 100, 45
concluyen la secundaria y 27 el bachillerato; 13 terminan la licenciatura y dos
o tres harán un posgrado.
"Los que
no terminan la primaria podrán saber leer y escribir, pero hay que imaginar
cuáles serán las oportunidades de desarrollo que tengan y cómo puede ser
competitiva en el mercado laboral una persona que ni siquiera terminó la
primaria", subraya.
Armando Chacón,
sentencia el valor que pueda agregar la educación mexicana al PIB, no se acerca
al ritmo de aquellas economías que han invertido más en capital humano.
En los países
desarrollados- con cuatro o seis años más de escolaridad que en México- por
cada trabajador se produce cinco veces más valor agregado.
"En México
los trabajadores reciben por cada año adicional que estudian un salario 10%
mayor. Alguien que estudio preparatoria gana 33% más que en promedio que
alguien que estudió solo la secundaria", detalló.
Presupuesto alto no garantiza mejoría
Como proporción
de su Producto Interno Bruto (PIB), México
destina 6% al gasto en educación, cifra similar al promedio de la
OCDE.
Sin embargo, el
organismo detalla que entre sus miembros México es el que canaliza el menor
gasto en educación por alumno, con 2,875 dólares, y prácticamente el 91.7% de
esa cantidad es para salarios, según el estudio ‘Panorama de la Educación
2012'.
El porcentaje
que se va al pago de salarios tiene que ver con la etapa de desarrollo en que
está la educación en México, expone Armando Chacón del IMCO.
"Sin duda
se necesita mejor infraestructura, pero eso requeriría más dinero y el que hay
evidentemente se tiene que ir en pagar sueldos", lamenta.
"En el
gasto programable de 2012 los rubros educación, ciencia y tecnología se llevan
el 29% del Presupuesto, sin tomar en cuenta el gasto social que también incluye
muchos componentes educativos", indica.
Chacón
puntualiza que de los 273 programas sociales del Coneval, alrededor de 40 son
de educación.
Es cierto que
podríamos obtener más educación por nuestro dinero, dice el investigador del
IMCO, pero también es innegable que se necesita más dinero para educación.
De acuerdo con
la SEP, para lograr la aspiración de la cobertura universal en la educación
media superior para 2023 se necesitarían gastar aproximadamente 120,000
millones de pesos. "Aunque se corrigiera el mal uso del dinero, sólo se
solucionaría una parte, pero seguiríamos necesitando mucho más dinero para
cumplir las metas educativas planteadas", agrega.
Otro factor es
que la mayoría de ese gasto es ejercido por los estados del presupuesto que se
asigna a partir de los impuestos federales. Los retos de cerrar las brechas en
cobertura, bajar la deserción y aumentar el desempeño son metas concurrentes
para los gobiernos federales y estatales.
Armando Chacón
considera que en muy pocos estados la proporción de la población con educación
superior rebasa el 30%, una cifra que no aumentará sólo con eficiencia.
Por ejemplo la
ampliación de los horarios en escuelas tiene un costo adicional, y también el
entrenamiento de los maestros y mejorar la educación en las normales. "Si
hay 1 millón 400,000 maestros y la mitad tiene problemas de desempeño habría
que entrenar a 700,000 profesores cada año".
Según los
últimos datos de la SEP cada alumno de primaria cuesta 13,000 pesos anuales;
20,000 en secundaria; 24,000 en preparatoria, y 55,000 pesos al año en
nivel profesional.
"Si tomamos
los 55,000 pesos a nivel profesional, le alcanzaría a muchos estudiantes para
usar ese presupuesto que se gasta el Gobierno en muchas Universidades",
subraya el experto del IMCO.
Comenta que
cumplir las metas que el mismo Gobierno se ha impuesto es una tarea difícil, ya
que con todas las ineficiencias del sector público no se comprende cómo logrará
administrar la capacidad que se necesitaría para servir a toda esta demanda en
educación media superior y superior.
"El
Gobierno es muy malo para operar instituciones de educación media y media
superior. Esperar que las cosas cambien, pero es difícil si las escuelas no
tienen que competir por la preferencia de los alumnos y los alumnos no pueden
escoger libremente entre irse a las escuelas públicas o tener la libertad de
irse a otras instituciones", recalca.
Juan Carlos
Olmedo, del Tec, añade que de ese casi 92% que se va a sueldos no todo se gasta
en salarios para profesores, sino también en pago a administrativos de la SEP.
En los
promedios de la OCDE gastan 62% en salarios contra 15% en gasto administrativo.
Sin embargo, en México las compensaciones entre profesores y el gasto de la
administración es el más grande en todos los países miembros del organismo y
habla de una estructura quizás demasiado grande que no responde a las
necesidades educativas, asevera el catedrático del Tec.
México es el
único país de los miembros de la OCDE en donde la tasa de desempleo es más
grande para quien terminó la educación media superior que para quien solo
terminó la educación media.
"Para ser
una nación competitiva, los egresados de la educación superior deben encontrar
un trabajo con la suficiente remuneración para que hayan valido la pena todos
esos años invertidos en la escuela", explica.
La proporción
entre el 92% de gastos en salarios y lo que le toca a cada niño en realidad
ubican a México en el sitio 31 de 34, según la OCDE; en primaria en el 33 de 35
y en secundaria en el 34 de 37.
El sindicato, ¿apoyo o lastre?
El 20 de
octubre, Elba Esther Gordillo fue reelecta como presidenta del Consejo General
Sindical para el Fortalecimiento de la Educación Pública del Sindicato Nacional de Trabajadores de
la Educación (SNTE) para el periodo 2012-2018.
Con el voto de
tres mil 205 delegados del SNTE , Gordillo encabezará el nuevo Consejo General
y con ello la maestra cumplirá 28 años al frente del sindicato magisterial.
El director del
CEESP, Luis Foncerrada Pascal asegura que el sindicato es uno de los obstáculos
para mejorar la educación.
"Esto es
un obstáculo brutal porque si el sindicato busca que no se evalúe a los
profesores, que se hereden las plazas, que haya menos horas de clase y más de
huelga, entonces representa un gran obstáculo para el desarrollo",
asegura.
Para el
directivo del CEESP, hay una relación perversa entre el Sindicato de maestros y
el Gobierno.
"Desgraciadamente
no se ha avanzado en romper ese sindicato, modernizar la capacitación y evaluar
a los profesores porque ha sido utilizado como una fuerza electoral",
dice.
Armando Chacón
del IMCO agrega que aunque el sindicato es uno de los obstáculos
institucionales que enfrenta cualquier camino a la mejor educativa, en los
últimos años México ha tenido avances, como la prueba ENLACE, que no existe en
ningún lugar.
"No
subestimo la capacidad de los sindicatos para entorpecer los procesos de
cambio, pero tampoco subestimo lo que se puede hacer a pesar de esas restricciones
institucionales", aclara.
El sindicato y
la SEP juegan un papel fundamental, los dos son los actores fundamentales que
tienen que ver con la política educativa, uno para normar el destino de la
ejecución -que es la SEP- y otro para normar las relaciones entre trabajadores
al servicio de la educación y el Gobierno, comenta el catedrático del Tec.
Los retos para mejorar la educación en México
Luis Foncerrada
destaca que México necesita un modelo de educación dual como el de Alemania y
otros países europeos, en donde un alumno que deja inconclusa su carrera puede
obtener un título técnico.
"Este es
un cambio radical en la educación y evitaría que tuviéramos hoy un número
exagerado de abogados y de médicos que no encuentran trabajo. No podemos tener
un país de puros generales, necesitamos técnicos en una cosa o en otra, y el
que quiera seguir estudiando puede hacerlo simultáneamente para
superarse".
Además, agrega
que la educación no puede ser definida unilateralmente por las instituciones
educativas porque pueden crear materias que no sean prácticas, de ahí la
importancia de que incluyan en sus consejos a representantes del sector
productivo.
"La falta
de calidad limita un mayor crecimiento, si no tenemos la tecnología, la
innovación, la producción que requerimos para competir, para exportar, para
satisfacer el mercado interno vamos a seguir importando cosas que se usan en el
exterior y eso inhibe nuestro crecimiento, damos empleo afuera no
adentro", alerta Foncerrada Pascal.
Propone una
reforma educativa en serio, que cambie programas de estudios y que dé énfasis a
la parte que se puede mejorar. "Somos de los últimos lugares entre todos
los países en pensamiento abstracto, que es el que finalmente lleva a la
innovación y al cambio tecnológico".
Para Armando
Chacón, el reto más importante será la modificación constitucional para la
obligación de la educación media superior, preparatoria y su equivalente.
"Se pondrán a prueba las capacidades institucionales de los estados y de
la Federación para proveer esos lugares de preparatoria, lugares suficientes
para todos y recursos suficientes para que todos puedan permanecer. Si se salen
porque tienen que trabajar para ayudar a sus familias es un problema grande que
tendrá que enfrentar el sector".
Mientras que
Juan Carlos Olmedo del Tec explica que se necesita un plan de educación que no
dependa de los vaivenes y los intereses sexenales, ni sujeto a la voluntad y a
los diagnósticos que haga cada secretario de Educación Pública.
"En este
sexenio tuvimos tres secretarios y el país necesita planes a largo plazo -al
menos de 20 o 25 años-, donde la SEP debe tener amplio margen de
maniobra", recalca.
"Esperaríamos
que al puesto de Secretario de educación llegue una persona que conozca del
ramo, que entienda la problemática, que tenga una visión a futuro y que
entienda la educación como el origen y destino de las posibilidades de
desarrollo de este país y no como un proyecto sexenal", puntualiza el
experto.
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