Argentina: Chávez sí, “Clarín” no
En nuestra querida América Latina hay hechos que son sorprendentes e inaceptables. Como estamos tan unidos a la Argentina por mil razones, las cosas que pasan allí nos afectan. Acaban de cometer una doble estupidez: en el campo del periodismo dieron un premio al presidente venezolano Hugo Chávez y una patota sindical kirchnerista impidió la distribución dominical del diario Clarín. La locura es más contagiosa que el dengue.
Los paraguayos recordamos con tristeza los días en que policías y civiles stronistas impedían la salida de los camiones distribuidores de ABC y cerraban el paso a la gente que acudía a Radio Ñandutí. Esto es lisa y llanamente un ataque frontal a la libertad de expresión aquí, en Argentina y en la China.
Carece de relevancia cuál es el periódico, quiénes son sus dueños, su orientación política o si las informaciones contienen errores o mentiras. No estamos defendiendo a ninguna ideología o grupo de poder. Para este análisis, da lo mismo que el diario sea comunista, derechista, defensor de Obama o de Gadafi. Lo que importa es que la libertad de prensa es un derecho fundamental de la humanidad porque constituye una garantía sólida contra cualquier tipo de autoritarismo antidemocrático.
Sin libertad de prensa, no hay democracia y sin democracia los derechos humanos están en peligro.
El otro hecho es realmente increíble. La Facultad de Periodismo de la Universidad de La Plata otorgó su máxima distinción “por los esfuerzos a favor de la comunicación popular” al presidente Chávez. No se trata de un grupo de retrasados mentales, payasos de circos ni pibes-chorros borrachos. Son directivos y profesores de una universidad prestigiosa de un país que tiene una rica historia en la lucha de los estamentos universitarios a favor de la cultura, y de los derechos cívicos.
Entonces, ¿qué tienen estos docentes de La Plata en vez de cerebro? ¿Cómo es posible que siendo profesores universitarios desconozcan la desastrosa política que lleva a cabo Chávez en Venezuela? ¿No saben que ha clausurado 32 emisoras de radio y canales de televisión? ¿Desconocen que el periodista que está en contra de Chávez debe callarse o salir del país? ¿No se enteraron que el presidente venezolano interrumpe cualquier programa en cualquier momento y se pone a parlotear durante horas y todos los medios deben transmitir su cháchara obligatoriamente?
La única explicación posible es que estos docentes universitarios están absolutamente ideologizados y se han unido a la corriente del periodismo militante al servicio de corrientes políticas que han llegado al poder y que intentan instalar un “nuevo periodismo” cuyo eje central es despotricar contra los grandes medios y defender descaradamente a los gobernantes. A nivel local, esto es exactamente lo que hacían los “intelectuales de la infamia” como González Alsina, Luis María Argaña, Mario Halley Mora o Centurión Morínigo en los tiempos del dictador Stroessner.
El auténtico periodista no tiene segundo nombre. Es periodista y punto. Cuando se le agrega lo de “militante”, “luchador social”, “popular”, “compañero”, “independiente”, etc., es porque ya se ha desnaturalizado y bastardeado su misión fundamental: buscar y difundir la verdad, sin importar a quién favorece o perjudica.
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