El peligroso control de precios
Editorial –
El Heraldo, Tegucigalpa
Las alzas en los precios de los productos son una terrible carga para los consumidores, especialmente para los asalariados y más todavía para quienes tienen ingresos exiguos con los que no se puede pagar lo básico siquiera.
Sin embargo, como son el resultado de la poca oferta y la alta demanda de los mismos en el mercado, la única forma efectiva de controlarlos es procurando el equilibrio entre la primera y la segunda. Y esto solo es posible incrementando la producción o utilizando otro mecanismo del mercado que es la importación.
En ese sentido, los planes del Congreso Nacional para aprobar hoy un congelamiento de precios no es más que una nueva manifestación del facilismo gubernamental de pretender solucionar problemas vía decreto.
No nos engañemos. Los problemas económicos requieren soluciones basadas en la ciencia económica, los problemas sociales solo pueden ser superados atendiendo las directrices de la ciencia social y así por el estilo. Incluso los problemas de tipo legal solo pueden ser solucionados vía decreto cuando existe un verdadero estado de derecho donde las leyes se aplican a todos por igual y no se acomodan a conveniencia de quienes tienen el poder político y económico.
Y es que la historia, en Honduras y en el mundo, ha demostrado que los congelamientos de precio al final terminan dañando más a los consumidores ya que son un desestímulo para la producción o abren la puerta a otra nociva distorsión del mercado que es el contrabando. Eso da cabida a un problema todavía más grave: la escasez.
En Honduras ya hemos tenido controles de precio que se aprueban hasta después que los mismos han subido por lo que se convierten en otra forma para legalizar las alzas. Estos tipos de control de mercado tampoco toman en cuenta que hay productos, principalmente del sector agropecuario, como los granos y los lácteos sin procesamiento industrial, que sufren alzas y bajas dependiendo del período del año o problemas de tipo climático.
Lo que ha ocurrido en Venezuela es un buen y reciente ejemplo de cómo el control de precios puede arruinar la economía de un país y empeorar la vida de los consumidores. Allí, el gobierno populista de Hugo Chávez congeló los precios de una gran cantidad de productos y lo único que logró fue que -para el caso- ese país cerrara el año pasado con la más alta inflación en Latinoamérica. Este año va para peor.
La única forma que un decreto puede ayudar a generar riqueza, empleo y producción masiva de alimentos es que vaya orientado y sea efectivo para incrementar la inversión, para incentivar a los productores. Lo otro es seguir engañándonos con facilismos que ya han probado ser ineficaces y perjudiciales.
- 28 de septiembre, 2026
- 28 de septiembre, 2026
- 1 de octubre, 2012
- 24 de septiembre, 2026
Artículo de blog relacionados
- 18 de marzo, 2011
Por Diego Cabot y Verónica Dema La Nación Hasta diciembre de 2006, sólo...
9 de septiembre, 2007El Nuevo Herald WASHINGTON – Después de pasar una semana en esta capital...
8 de febrero, 2009Por Juan Carlos de Pablo Infolatam Buenos Aires – Argentina es un país...
14 de agosto, 2008











