Mandamientos de la nueva década
Por Xavier Serbia
Hace unos años nos reunimos un director de una corporación multinacional, una gerente de hotel, una madre a tiempo completo, una editora de medios y un loco que soñaba con menudocratizar las finanzas en un bar de Nueva York.
La conversación se había concentrado en las cosas que queríamos cambiar..
La madre a tiempo completo comenzó diciendo que leería menos literatura y más de ingeniería, finanzas, negocios, matemática, ciencias. Evitaría vivir en un realismo mágico las 24 horas del día y sería una científica que escucha, ve, siente, huele y saborea las cosas.
Educaría a sus hijos en las maravillas del manejo del dinero y la creación de cosas. Les explicaría que el dinero es poder de compra y que se consigue trabajando y produciendo honradamente. Le enseñaría a crear negocios desde pequeños y que sepan cómo multiplicar el dinero. Que aprendan a invertir y a cómo manejar las inversiones. Además de querer una bicicleta, que aprendan a hacerla; además de comprar un juguete electrónico que lo inventen; además de leer un libro, que lo escriban.
Sería una mejor consumidora. Dejaría de ser tonta e incrédula de la información que recibe sabiendo diferenciar entre información, análisis, opinión y comerciales. Viviría en la dieta "ahorro": todo pasa por el presupuesto. Sabría diferenciar entre lo que es necesario y lo que es un capricho.
Aprendería lo que sus hijos aprenden en la escuela para ser otro maestro en casa. Sabría como proteger a su esposo para que no pague tantos impuestos y leería toda la letra pequeña de los contratos.
La gerente dijo que gastaría menos de lo que ingresaba y se pagaría a ella primero. Invertiría en más conocimiento para incrementar sus habilidades y buscaría que fueran reconocidas en su lugar de trabajo. Estudiaría a fondo la situación económica, financiera y operativa de la empresa para la que trabaja. Le dejaría saber a la empresa que ella es un activo para ellos y que ellos también deben ser un activo para ella.
Cambiaría el árbol genealógico de su familia. Ella vino a Estados Unidos a darle a su familia un mejor futuro económico. No va permitir que sus hijos vivan con el cuerpo en el norte y la mente en el sur como sus padres. Los llenará de información para que aprendan y amen ésta nueva tierra como la tierra de oportunidades, de libertad y que es posible conseguir la felicidad.
El director buscaba ser más perfecto. No competiría con otros sino consigo mismo. No dejaría que la vagancia y la mediocridad se apoderen de él. Sería un seguidor con el fin de ser líder. Trabajaría con la pasión de ser el mejor. Cuidaría y haría que su familia entienda que el dinero que se produce no debe ser malgastado. Persuadiría a su esposa para que ella pueda tomar un rol más activo en la administración de las finanzas personales. Que ella pueda tomar control de las finanzas del hogar para ahorrar más y poder comprar más tiempo con la familia.
La editora no cometería los errores de los padres y los abuelos de haberle dado la espalda a las finanzas y a la economía personal. Enseñaría que con el ahorro compra tiempo para compartir, pensar y ayudar. Sus regalos serían menos cajas grandes o juguetes, y más historias con retos que ambos resolverían como equipo. Les enseñaría a sus hijos que cada vez que vean a sus padres salir todas las mañanas a trabajar los vean felices y los despidan con orgullo porque salen a producir. Ella despediría a sus hijos todas las mañanas con entusiasmo porque están estudiando para ser mejores hombres en el mañana. Los esperaría con una sonrisa después de un largo día y escucharía atentamente sus historias para aprender. Serían una familia que ahorra para tener el tiempo de escuchar y compartir.
Conectados en una misma red, los deseos se iban transformando en diez mandamientos:
1) Estudiar materias que incrementen el conocimiento fáctico;
2) Cultivar el estudio de las finanzas en los padres, abuelos e hijos;
3) Ahorrar más y ser menos esclavos de las deudas;
4) Incentivar la invención y la experimentación;
5) Ser astutos;
6) Aprender y cultivar el espíritu emprendedor;
7) Conocer el arte de las inversiones;
8) Ver los problemas financieros como retos y no como impedimento;
9) Perseguir la felicidad y que las generaciones tengan esa oportunidad;
10) Tener paz financiera para tener el tiempo de escuchar y compartir.
Aunque esto pasó un viernes hace varios años, después de ver que muchos cerramos una década sin ahorro, perdimos casas, inversiones, negocios e ingreso, llevamos las deudas a las nubes, terminamos siendo la caperucita de algunos lobos financieros y/o en bancarrota, creo que estos diez mandamientos son necesarios para comenzar de otra manera. Ellos tienen que ser el principio que nos guíen los próximos diez años.
¿Por qué?…porque estoy seguro que la mayoría de nosotros no quiere terminar como termínanos la década pasada.
Al final, tú decides.
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