¡Keynes vive!
Por José Raúl González Merlo
Prensa Libre
Dicen que “el mercado” ha muerto. Que el Estado debe retomar las riendas de la economía. “Ya es momento de que el keynesianismo regrese”, dicen los fans del Estado. Sin embargo, la pregunta relevante es: ¿Cuándo se ha ido Keynes y cuándo soltaron las riendas?
Lord Keynes ha sido uno de los economistas más influyentes en nuestra historia moderna. Él propuso que, para estimular el crecimiento económico, el Gobierno debe intervenir mediante un gasto público masivo. El problema es que el Gobierno no crea riqueza. Por ello, la fuente de crecimiento, para los “keynesianos” es el déficit fiscal. Quiere decir que lo que los ciudadanos no quieran o no puedan gastar, lo gastará el Gobierno financiando ese gasto con deuda externa, imprimiendo dinero sin respaldo, o ambos. La receta funciona… en el corto plazo. Pero los perjuicios de semejante fantasía pronto se hacen presentes, ya sea en la forma de inflación o en una corrección (recesión) que inevitablemente viene después.
A los gobernantes les encanta Keynes, porque gastar sin límites, es el sueño dorado de todo político en el poder. Los beneficios de corto plazo se cosechan pronto, y los perjuicios, más tarde. Mejor si le toca al siguiente gobierno. No nos engañemos, Keynes nunca ha muerto; está más vivo que nunca. La receta de emisión monetaria sin respaldo, endeudamiento público y déficit fiscal para “estimular” el crecimiento económico nos ha acompañado siempre. Difícilmente podemos argumentar que “la mano invisible” ha guiado nuestras economías. Más bien, la “mano peluda” de los gobernantes ha estado presente, interviniendo en todos los ámbitos de la vida económica. Esa intervención es la culpable de las “crisis económicas”: las argentinas, las brasileñas, las mexicanas, las venezolanas, bolivianas, peruanas, etcétera, etcétera, etcétera. Y más recientemente: la estadounidense…
Estando así las cosas, nuestro Gabinete Económico prepara un “plan de estímulo económico”. Adivine de qué se trata: de disparar deliberadamente el déficit fiscal para gastar, gastar y gastar hasta que la economía supuestamente crezca; mientras nos endeudan para tapar el hoyo del déficit. Lindo, ¿no? Es lo mismo que siempre han hecho. Tan solo desde la firma de los acuerdos de paz, los gobiernos han acumulado un déficit fiscal de más de Q33 mil millones. ¿Qué parte de que Keynes está más vivo que nunca y jamás ha muerto no quedó claro? Solo la prohibición constitucional al Banguat de financiar ese déficit ha prevenido una inflación galopante; sin embargo, sus hijos y nietos seguirán pagando la deuda que le han encaramado a cambio.
Así que tome nota de lo que hacen sus funcionarios públicos; no vaya a ser que cuando venga nuestra debacle, también le quieran echar la culpa “al mercado”.
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