La aerolínea de los inmigrantes, cortesía del gobierno de EE.UU
Por Miriam Jordan
The Wall Street Journal
Kansas City, Missouri – Mientras las líneas aéreas consienten cada vez menos a los viajeros, una aerolínea está ofreciendo asientos de cuero, amplio espacio para las piernas y comida gratis. Pero los viajeros frecuentes tal vez no quieran un pasaje en la que es quizá la aerolínea de mayor crecimiento que vuela desde Estados Unidos hacia América Latina.
Vea una galería que muestra el último vuelo de los indocumentados que son devueltos a sus países.
La empresa es dirigida por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU. (ICE), la agencia federal responsable de encontrar y deportar a inmigrantes indocumentados. Medidas energéticas en contra de la inmigración ilegal han llevado a un aumento en las deportaciones y a la creación de una “aerolínea” para devolver a los deportados a sus países.
El servicio aéreo es conocido como ICE Air entre los empleados de la agencia. Los asientos llevan el nombre y el sello del ICE y el servicio a bordo es cortés.
“Para muchos de estos inmigrantes, ha sido un largo viaje a EE.UU.”, dice Michael J. Pitts, jefe de las operaciones aéreas para deportaciones del ICE. “Esta va a ser la última impresión que se lleven de EE.UU. Queremos dar un buen servicio”.
Pitts dice que ICE Air opera como una aerolínea comercial, llevando pasajeros a ciudades donde pueden conectarse con vuelos internacionales. Los destinos finales están principalmente en América Latina, incluyendo cerca de tres vuelos diarios a Ciudad de Guatemala y dos a Tegucigalpa, Honduras. Hace poco, el servicio se extendió a Filipinas, Indonesia y Camboya.
El gobierno de EE.UU. deporta a gente a más de 190 países. Fuera de México, ICE devolvió por vía aérea a sus países a 76.102 inmigrantes ilegales en el año fiscal terminado el 30 de septiembre, por encima de los 72.187 del año anterior y de los 50.222 de dos años atrás.
Los clientes de ICE Air son lo que la industria aérea llama “pasajeros que no generan ingresos”, ya que el gobierno paga la cuenta promedio de $620 por persona por el pasaje de una sola vía. La agencia ahora opera 10 aviones, el doble que el año pasado, incluyendo aviones arrendados y de propiedad del gobierno.
Desde Kansas City, el equipo de Pitts coordina con 24 oficinas del ICE y vigila todos los vuelos. En una mañana reciente, empleados del ICE vigilaban siete vuelos de ICE Air a América Central en un mapa electrónico. Tres programadores trabajaban en el teléfono y enviaban correos electrónicos de manera frenética para acomodar a inmigrantes en futuros vuelos.
Como las aerolíneas comerciales, ICE sabe que le conviene más llenar todos los asientos disponibles y por eso no programa un vuelo hasta que tiene una masa crítica de deportados. Algunas veces se dejan a pasajeros en tierra para “darle espacio a casos prioritarios”, dice Pitts. Esos pueden ser criminales convictos que son requeridos en sus países o personas que tienen urgencia de regresar a sus países por emergencias familiares.
De Laredo a Ciudad de Guatemala
Hace poco, antes del amanecer, la supervisora Rosemarie Williams reunió a 13 tripulantes, personal desarmado de seguridad que también hace las veces de auxiliares de vuelo, para informarles sobre el vuelo “RPN 742” programado para salir a las 9 a.m. de Laredo, Texas, a Ciudad de Guatemala. De los 128 deportados en el vuelo, seis eran mujeres y tres iban esposados.
El ostentoso Boeing 737-800 alquilado tenía 172 asientos de cuero marrón y una configuración de una sola clase. “Este es uno de nuestros aviones más nuevos”, dice Thomas Hall, el copiloto.
A las 8 a.m. llegaron al aeropuerto dos buses y dos camionetas llenas de inmigrantes. El agente del ICE Roland Pastramo subió a cada vehículo y saludó en español. “Buenos días”, dijo, y los deportados devolvieron el saludo. “Su vuelo a Ciudad de Guatemala será de dos horas y media… Cuidado al bajar. Buena suerte”.
Cada pasajero puede llevar hasta 40 libras de equipaje, el mismo que es identificado al detalle. Una maleta negra, por ejemplo, listaba lo siguiente: microondas, juguetes, VCR y sierra eléctrica. Y el ICE no les cobra si llevan más peso porque muchos de los viajeros regresan con apenas un par de libras.
Mientras que el equipaje es llevado al avión, los inmigrantes son inspeccionados. En el avión, las instrucciones de seguridad son dadas en español. No hay película. Una enfermera de vuelo distribuye medicinas para quienes las necesiten. La comida: un sándwich de salchicha, papas fritas, jugo de naranja y una bolsa de zanahorias.
Cuando el avión aterrizó en Guatemala, muchos pasajeros aplaudieron. Al bajar, algunos se persignaron o besaron el piso. “Bienvenidos a casa”, les dijo un representante del Ministerio de Relaciones Exteriores local. “Si en EE.UU. usaron otro nombre, por favor dénos su nombre verdadero. No hay problema”.
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