El mito: “Los precios nunca bajan”
Por Ramón Parellada
Siglo XXI
Es muy común escuchar a la gente decir que los precios suben, pero que luego no bajan. A los políticos les gusta repetir lo que la gente quiere escuchar y cuando se trata de protagonismo populista no meditan lo que dicen. Uno de los mitos más utilizados a la hora de criticar al mercado libre es que una vez que los precios suben, ya nunca bajan.
Este mito tan difundido no está sustentado en evidencia empírica ni en razonamiento lógico. Los seres humanos somos muy sensitivos a todo aquello que afecte nuestro bolsillo, por eso, cuando suben los precios protestamos y cuando no bajan, también. Pero decía que el afirmar que los precios nunca bajan, una vez han aumentado, es un mito tan generali-zado y repetido por tanta gente que algunos hasta proponen legislación especial para poder intervenir en el mercado, aun contra toda evidencia empírica.
De acuerdo con la evidencia empírica, los precios siempre están fluctuando. A veces suben y otras bajan, pero nunca sub-en todo el tiempo. Podemos ver y analizar las series de tiempo de distintos productos y darnos cuenta de lo falso de este mito tan difundido. Tomemos las gráficas de precios de los últimos 20 años de cualquier producto y veremos que tiene va-riaciones en ambos sentidos.
En cuanto al análisis racional, los precios se forman como resultado de un proceso de intercambio de bienes y servicios. Se in-tercambian propiedades privadas: por un lado están los bienes y servicios de los vendedores y, por el otro, el dinero del com-prador. Los oferentes compiten entre sí para vender su producto y aunque tratan de venderlo al mayor precio posible, se en-cuentran con mucha competencia que les impide subir los precios a los niveles que ellos desean. Los oferentes se pelean entre sí el favor de los demandantes o compradores, haciendo que el precio tienda a la baja. El comprador, por otro lado, siempre quiere comprar al menor precio posible, y presiona para que bajen, pero al competir con otros compradores provoca una ten-dencia de aumento en el precio.
Por ello, el precio final es el resultado de estas interacciones entre compradores y vendedores. Si hay más compradores o tienen más urgencia de comprar el producto, entonces los precios tenderán a subir más rápidamente hasta que apa-rezcan más vendedores con más cantidad de producto.
El proceso de mercado es siempre dinámico, está cambiando en todo momento y nunca se alcanza un precio fijo sino que cam-bia a cada instante. Lo hermoso de este proceso es que no planifica sino que es espontáneo.
Permite que el producto siempre esté disponible para quien de verdad lo demanda. Demandarlo significa no sólo quererlo o desearlo, sino tener la capacidad económica para comprarlo. La ley de la demanda es clara y funciona. Cada vez que un precio aumenta, la cantidad de deman-da disminuye. Es una ley económica fuerte que funciona siempre aunque el producto tenga una demanda bastante rígida o in-elástica, como dirían los economistas. Un ejemplo de esto es el petróleo y los combustibles.
Finalmente, en estos días estamos viendo retroceder los precios del petróleo y también el de los combustibles y sus derivados. En la medida en que la competencia sea mayor, en esa medida los precios se ajustarán más rápidamente a la nueva situación del mercado. No caigamos en la trampa de repetir el mito de que los precios suben y nunca bajan, mejor aclarémoslas. El mercado funciona.
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