¡Qué gran revolución, compañero!
Por Álvaro Bardón
El Mercurio
Escalona escribe que Allende es imprescindible, que “vive” en el pueblo chileno y que intentó un camino original.
En realidad, hizo la felicidad de cientos de socialistas, algo que podría haber continuado. En una de ésas, habría podido llegar a algún acuerdo con la DC para un pacto de gobierno. Chile habría continuado hacia el despeñadero del subdesarrollo, pero se habrían ahorrado vidas y hasta ingresos de los pobres.
Esto último era difícil, por el clásico fracaso socialista-estatista, pero, quizás, podría haberse logra-do mediante un acuerdo político pro desarrollo. Uno nunca sabrá qué habría podido alternativamente ocurrir, pero hasta yo participé en una propuesta político-económica de reemplazo, obviamente con Allende a la cabeza. Pero los socialistas, y menos los revolucionarios como Altamirano, no estaban para salidas consensuadas.Mejor nos íbamos al otro mundo con dignidad -y con hambre.
Es verdad que Allende luchó por un sistema de salud para todos, pero fracasó, como todos los programas socialistas, caros y de colas, parecidos al nuestro actual. La intolerable desnutrición infantil de entonces no se arregló con “el medio litro de leche”, sino con la posterior política inteligente del doctor Monckeberg, que incluía mejores dietas, desayunos, almuerzos y demás, para no hablar del agua potable de verdad y otras inversiones sanitarias que eliminaron el tifus y otras mortíferas enfermedades, tipo hepatitis. Esas soluciones de verdad nunca fueron populares ni llamativas, por lo que el socialismo las miraba en menos, como hasta hoy.
Dado el desabastecimiento de entonces, decir que Allende luchó por “familias robustas” parece un chiste. ¿No estará Escalona confundido -al igual, por lo demás, que algunos religiosos a los que les ha bajado una suerte de amor por el socialismo ateo, de Estado docente, sin libertad religiosa?
Otra confusión es la de la nacionalización del cobre. Con Allende, las compañías perdían plata a carretadas. La dictadura militar ordenó la producción y bajó los costos, pero erró totalmente al crear “una Codelco” y limitar la competencia. ¿Se ha fijado cómo ha bajado la participación chilena en la producción mundial de cobre? Espere un par de años más, y bien se podría reproducir el desastre productivo y financiero de fines del gobierno UP.
Allende -dicen- habría luchado por un sistema educacional capaz de cumplir metas de amplio desarrollo. Puede que haya luchado, pero la educación a fines de Allende era un desastre parecido al actual.
Hasta hoy se debate si la nacionalización del cobre llevó o no a enormes pérdidas para el Estado, pero de ninguna manera sirvió para financiar “el ambicioso programa de protección social” de que se habla. ¿Ambicioso? ¿Qué protección?
Ahora nos dicen que la refor-ma agraria fue un salto en la modernización del país. Pero ese salto, obviamente, fue posible por la extensión de los derechos de propiedad y el respeto hacia los mismos, algo completamente ajeno al allendismo y a las creencias estatistas de Escalona. Fue el libre comercio de mercado el que permitió el desarrollo agrícola moderno y democrático.
¿En qué se distinguiría el nuevo camino de Allende de los fracasos socialistas clásicos en el agro y el cobre?
Allende era simpático, inteligente y trabajador sólo en política. Un vividor, pero no un pensador y, ¡por favor!, no lo presenten como un héroe iluminado. Gran persona, gran fracaso, nada de nuevo y nada imprescindible.
- 28 de septiembre, 2026
- 28 de septiembre, 2026
- 1 de octubre, 2012
- 24 de septiembre, 2026
Artículo de blog relacionados
- 8 de septiembre, 2006
- 6 de julio, 2013
Siglo XXI Si no hay prosperidad, no hay que aumentar los impuestos, para...
5 de enero, 2009Por Amol Sharma y Kevin J. Delaney The Wall Street Journal Google Inc....
3 de agosto, 2007











