La vida sin inglés en EE.UU.
Por Agustín Durán
La Opinión, Los Angeles
Muchos inmigrantes de Latinoamérica decidieron arriesgarlo todo y dejaron sus familias y su lugar de origen con tal de encontrar una vida mejor en Estados Unidos; y cuando lo hicieron, simplemente decidieron no aprender inglés y eligieron el trabajo duro como su mejor tarjeta de presentación.
José Barbosa de 71 años, es originario de Jalisco y lleva 29 años viviendo en el sur de Los Ángeles. Dice que nunca aprendió inglés porque él no nació para esos trotes. “Lo mío es el español y además yo vine a este país a trabajar”.
Por más de una década, a Barbosa —al igual que a decenas de inmigrantes en su mayoría mexicanos, que trabajaban en los campos de Indio— le traducía un árabe que aprendió español para poder conectarlos con los patrones anglosajones.
Barbosa pertenece a esa generación de inmigrantes que, según el Centro de Investigación PEW, siempre prefirieron el español como su medio de comunicación y su conocimiento en inglés es mínimo o casi nulo.
El estudio, denominado La habilidad de hablar inglés entre los latinos es predecible en la demografía indica que sólo el 23% de los inmigrantes hispanos piensan que hablan inglés muy bien, comparado con el 88% de la segunda generación y 94% de sucesivas generaciones.
El informe subraya que sólo el 7% de los inmigrantes utiliza el inglés para comunicarse en su hogar, en lugar del español, mientras que en la segunda generación dicha cifra se incrementa al 52%.
D’Vera Cohn, autora del estudio, explica que en las encuestas realizadas el 80% de los inmigrantes hispanos dice hablar muy poquito inglés o nada, mientras que el 11% afirma que habla el inglés muy bien.
Subraya que la edad es un factor determinante, ya que mientras 75% de inmigrantes que fueron traídos a Estados Unidos cuando tenían menos de 10 años dijo hablar inglés bien, sólo el 11% de personas que llegaron a los 26 años o más tarde indicaron dominar bien el idioma.
Cohn señala que el hecho de que miles de inmigrantes no hayan aprendido el inglés, particularmente de México o Latinoamérica no significa que no hayan querido adaptarse a la cultura estadounidense.
“Son muchos los factores que dificultan el aprendizaje del inglés: uno es la edad, otro es qué tan familiarizado están con la instrucción académica e incluso su estado legal, ya que eso dará iniciativa al inmigrante para salir adelante”, expresó Cohn.
La investigadora indicó que en una encuesta entre la comunidad inmigrante mexicana, el 92% de los entrevistados coincidieron en que era necesario e importante aprender el inglés para tener un mejor futuro, sin embargo, al mismo tiempo, revelaron que sólo el 16% de los entrevistados mexicanos lo habían aprendido bien.
Agregó que el estado legal de las personas también es determinante porque permanecer en forma ilegal, es vivir siempre con la incertidumbre de que en cualquier momento pueda uno ser deportado y eso minimiza el compromiso de muchos de querer asimilarse o aprender el idioma, porque piensan que no estarán por mucho tiempo en Estados Unidos.
Aunque aprender inglés podría garantizar mejores salarios y un mayor nivel de adaptación a la nueva sociedad, muchas personas que no hablan inglés también pueden tener éxito económico.
Tal es el caso de Vicente Ortiz, dueño de las cadenas de restaurantes El Pescador, y Tacos Don Chente, quien sin saber una palabra de inglés inició su negocio hace 20 años y ahora ya cuenta con más de dos docenas de sucursales. A la hora de hacer un negocio, siempre prefiere discutirlo y analizarlo en español.
Actualmente existen en el condado de Los Ángeles decenas de vecindades donde la gran mayoría de las personas que la habitan tienen a La Opinión como su principal periódico en lugar de Los Angeles Times.
En ciudades como Bell Gardens, Huntington Park, Cudahy, South Gate, el sur de Los Ángeles y varias vecindades del Valle de San Fernando se ven más telenovelas en español, los partidos de fútbol de la liga mexicana y se escuchan más los programas radiales de El Piolín y El Cucuy que cualquier otro programa en inglés.
En Lynwood, Maywood y Bell Gardens, las agendas de trabajo se traducen al español y la mayoría de sus representantes políticos son inmigrantes. En estas ciudades no es raro que las reuniones que empiezan en forma solemne conducidas en inglés terminen con acaloradas discusiones en el idioma de Cervantes.
Pedro Aceituno, vicealcalde de Bell Gardens e hijo de inmigrantes de Guatemala y México, dijo que de pequeño a él y a sus hermanos siempre les tocó traducirle a sus padres a la hora de ir al doctor o de compras.
“Yo creo que no es que no hayan querido aprender el inglés, pero esas generaciones que llegaron antes de los 80 fueron personas con más edad, ya formadas y a las que les costaba aprender una lengua nueva”, explica.
El hecho de que en los últimos 30 años se hayan multiplicado las comunidades en el Sur de California donde el español es el primer idioma de la mayoría de los residentes, no es síntoma de que en el futuro el español se convierta en el primer idioma de este país, indicó Otto Santa Ana, profesor de Estudios Chicanos, con maestría y doctorado en lingüística.
“Ser monolingüe es simplemente una limitación social, principalmente en una sociedad donde el inglés es la principal lengua y el español tiene una gran apertura”, dice.
Sin embargo, no duda de que muchas personas hayan salido adelante sin aprender inglés y agrega que si hubieran aprendido a manejarse en inglés y español su éxito hubiera sido más grande.
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