Argentina: A seis años del default
Por Eduardo Fracchia
Diario de Cuyo
Los bancos continúan en el núcleo de los “culpables” de la crisis 2001-2002 en un diagnóstico incompleto que no percibe la complejidad del fenómeno. La recuperación post crisis fue lenta, el papel del Banco Central con su apoyo y las regulaciones fue fundamental. El propósito de estas líneas es básicamente plantear algunos hechos estilizados de la evolución del sistema financiero.
Argentina recién está en 17% por encima de Menem ’98 a nivel de producto per cápita y debe recién ahora comenzar a crecer y para eso precisa de una actividad bancaria sólida. Durante 2007, el sistema bancario argentino acompañó al crecimiento de la economía, mostrando claras señales de recuperación.
Por otro lado, el sistema bancario en su conjunto sufrió la turbulencia internacional desatada en julio con la crisis de las hipotecas en Estados Unidos. A pesar de ello, cerró el año con un balance positivo. Analizando el caso particular del sistema bancario consolidado, finalizado 2006, se observa una tendencia alcista no sólo en la evolución de los activos, que crecieron un 16%, sino que tanto el crédito al sector privado como las ganancias ajustadas. También hubo un crecimiento de los depósitos privados y créditos públicos.
En materia de riesgos, también hubo mejoras durante 2006. Por un lado, disminuyó la exposición al sector público. Por otro, disminuyeron los descalces fundamentales de la actividad bancaria, a saber: el de la tasa de interés real y el de moneda. Respecto a 2007, puede mencionarse que el sistema bancario en su conjunto tuvo un buen desempeño pese a la turbulencia en los mercados internacionales desatada en julio.
Además, luego de la turbulencia internacional se observa que los depósitos en dólares crecieron más fuertemente que los denominados en pesos. Este es un punto complejo ya que existen argumentos sólidos que sostienen que el sistema debería estar más desdolarizado. Pese a lo mencionado, el sistema bancario argentino tiene aún un largo camino por recorrer para alcanzar, al menos, los valores previos a la crisis de 2001.
Puede concluirse, que el sistema bancario argentino va por el camino correcto. Sin embargo, debe actuar en función de mejorar aún más su posicionamiento respecto al riesgo como así también debe ofrecer mayores opciones de financiamiento no sólo al sistema productivo de mayores tamaños de firmas sino también a una mayor cantidad de Pymes que son relevantes para el nivel de actividad y para el empleo.
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