En la campaña más cara de EE.UU., el poder del dinero es relativo
Por Hugo Alconada Mon
La Nación
Más fondos no necesariamente significan más votos
WASHINGTON.- La campaña electoral que comenzó en enero y concluirá en noviembre, se sabe, será la más cara de la historia de Estados Unidos.
Costará más de 1000 millones de dólares, según las proyecciones oficiales. Y aun así, como dice la publicidad y quedó plasmado en las primarias celebradas hasta ahora, hay ciertas cosas que el dinero todavía no puede comprar.
Hillary Rodham Clinton marcha segunda según la cantidad de delegados obtenidos desde enero. Pero es la candidata que recaudó más fondos, más de 118 millones de dólares hasta fines de 2007. Y ya ha gastado más de 77,7 millones de dólares. ¿Resultados? Ganó en New Hampshire y Nevada, en la primera etapa de las primarias; ya en el “supermartes”, se impuso en California y Nueva York, los dos estados más poblados, y en otros de distinta valía.
Segundo en la lista de recaudación aparece Barack Obama. Paradójicamente, es el primero en el conteo de delegados demócratas. Hasta fines de año acumuló más de 103 millones de dólares, de los que lleva gastados más de 83,5 millones.
¿Saldo? Ganó en Iowa, Carolina del Sur y, el martes 5, en Illinois -el tercero más populoso del país- y otros 13 estados, como Georgia y Missouri. Desde entonces ganó todos los estados en los que se votó.
Parecería ser que la recaudación tendría una relación inversa con los resultados. No necesariamente.
Obama recaudó más a partir de enero, cuando ganó en Iowa y mostró que podía desbancar a los Clinton.
El senador por Illinois cosechó 32 millones de dólares en un mes frente a los 13,5 millones de la ex primera dama, que incluso aportó cinco millones propios a su campaña para “asegurar los recursos que necesita para competir y ganar a lo largo del país”, contó su vocero Howard Wolfson.
De hecho, en las 48 horas que siguieron al “supermartes”, él recaudó 7,2 millones de dólares por Internet, frente a “apenas” 4 millones para Clinton.
Y otro dato: apenas el 3% de las donaciones individuales recibidas en el sitio de Internet www.barackobama.com superaron los 100 cada una. La mayoría son por entre 10 y 25 dólares.
“La superioridad financiera de Obama está complicando la campaña de Clinton. Eso se refleja en cómo él amplió la cancha durante el “supermartes”, poniendo publicidades en más estados que ella y más recursos en el terreno”, comentó el experto en financiamiento de campañas de la Universidad Colby Anthony Corrado.
Así, aunque Clinton recaudó más al principio -pero no logró ganar las primeras internas y asegurarse la nominación demócrata durante el “supermartes”, como era su plan inicial-, ahora es Obama quien tomó la delantera.
Entre los republicanos
La interna republicana ofrece un contraste más evidente aún entre la abundancia bancaria y la sequía electoral.
Si no, que lo digan el senador John McCain, el multimillonario mormón Mitt Romney, el legislador Ron Paul y el gobernador de Arkansas y pastor bautista Mike Huckabee.
Romney combinó la ayuda ofrecida por grupos ultraconservadores con 40 millones de dólares propios -el 10% de su patrimonio personal- para armar la campaña más costosa del partido.
Contó con 88,4 millones de dólares y gastó 86 millones. Es decir, más del doble de lo que recaudó (41,1 millones) y desembolsó (38,1 millones) McCain, quien debió sacar un préstamo por tres millones de dólares en noviembre, cuando nadie daba un centavo por él. Un crédito que debió cubrir con un seguro de vida.
La diferencia entre ambos, sin embargo, se plasmó en las urnas. McCain ganó las importantes (las primarias de New Hampshire, Carolina del Sur y Florida, por ejemplo) y Romney, las anecdóticas.
En el “supermartes”, el veterano de Vietnam cosechó los votos de los republicanos moderados y de los independientes hasta barrer a su rival, que se bajó de la contienda y, una semana más tarde, mostró su apoyo por el senador de Arizona.
Allí no se acaban los contrastes. Paul aparece tercero entre los republicanos por recaudación (28 millones de dólares). Pero su mensaje no convence y no ganó un solo estado.
Lo notable es que al cuarto en discordia por su chequera, Huckabee, le fue mucho mejor. Con sus invocaciones religiosas no sólo ganó Iowa, sino que domina el sur del país, aun cuando sólo juntó 8,9 millones de dólares y gastó 7 millones.
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