La madre de todas las crisis petroleras

Una crisis de mayor magnitud amenaza con surgir a raíz del conflicto en el estrecho de Ormuz.
10 de junio, 2026
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El enfrentamiento en el estrecho de Ormuz ha provocado una crisis en el mercado del petróleo mucho mayor que la causada por los embargos petroleros de la década de 1970. No se trata de “un problema de Europa”, como sugieren algunos funcionarios del gobierno estadounidense, ni de un problema de China, ni de algo meramente temporal. Tampoco el impacto perjudicial puede ser mitigado mediante los niveles récord de exportaciones petroleras de Estados Unidos. Además, ¿en qué te ayuda eso al cargar combustible? Si incluimos el petróleo, el gas natural licuado (GNL), el azufre y otros productos, en la región del Golfo Pérsico se produce y exporta diariamente el equivalente a unos 30 millones de barriles de petróleo. Actualmente, ese volumen se ha reducido en casi un 90 %, mientras que el resto continúa fluyendo a través de oleoductos en Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Turquía. Esto es algo monumental.

Es importante comprender que los petroleros se desplazan a paso de tortuga. Gran parte del petróleo y los productos derivados que han llegado a su destino desde finales de febrero iniciaron su travesía antes de que comenzara la guerra. Incluso si el estancamiento pudiera resolverse mañana y los envíos de petróleo se reanudaran rápidamente, pasarían semanas, e incluso meses, antes de que los productos necesarios llegaran a los mercados.

Y, lo que es más importante, considere lo que ha ocurrido con las reservas mundiales de petróleo. La mayor parte de los aproximadamente 8.000 millones de barriles que componen las reservas comerciales mundiales son lo que se conoce como “inventarios operativos”, es decir, petróleo y productos derivados que no permanecen almacenados a la espera de una emergencia, sino que alimentan las cadenas globales de suministro comercial.

JPMorgan estima que las reservas comerciales actuales proporcionan un colchón equivalente a solo 2,3 días por encima del consumo mundial normal. ¿Se repondrán esas reservas cuando se resuelva el conflicto? Probablemente no, debido a que la producción ha dejado de crecer —y es probable que pronto disminuya, dado el agotamiento de los principales yacimientos de esquisto de EE. UU. Aunque se supone que el mercado del petróleo tuvo un excedente de 2 millones de barriles el año pasado, la desaceleración de la producción explica por qué las reservas no aumentaron.

Ahora observemos las reservas estratégicas administradas por los gobiernos. Unos 2.500 millones de barriles conforman el total de las reservas controladas por los gobiernos en todo el mundo, de las cuales China posee el 55 % —y China hará con ellas lo que quiera, no lo que Estados Unidos le diga que haga—.

Por el contrario, Estados Unidos controla solo entre el 15 % y el 17 %. Desde el 28 de febrero, cuando el presidente Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu iniciaron la guerra en Irán, la producción estadounidense no ha aumentado, pero las exportaciones se han disparado hasta alcanzar unos 13,6 millones de barriles diarios.

Estados Unidos ha logrado esto vendiendo petróleo de su reserva estratégica. Desde el inicio de la guerra, se han liberado al mercado aproximadamente 70 millones de barriles de petróleo de las reservas gubernamentales estadounidenses. Dado que ni Estados Unidos ni el resto del mundo están incrementando la producción, ¿cómo reconstruirá Estados Unidos sus existencias?

Todo esto apunta a una crisis de suministro como nunca antes habíamos visto. La manipulación artificial de los precios mediante el uso de la reserva estratégica terminará más pronto que tarde, y el impacto en el mercado mundial del petróleo, incluido el estadounidense, será de una magnitud muy diferente de la que ya estamos observando.

Algunas de estas fuerzas ya estaban presentes antes de la guerra, en particular la falta de crecimiento de la producción. Sin embargo, la disrupción causada por el conflicto las ha agravado hasta tal punto que su alcance solo se hará plenamente evidente en un futuro próximo, incluso si se logra negociar pronto el fin del conflicto.

Es evidente que estas consideraciones estuvieron ausentes en quienes decidieron que todo lo que se necesitaba para derribar al régimen iraní era eliminar al ayatolá Ali Jamenei el 28 de febrero.

Traducido por Gabriel Gasave

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