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Los críticos del Club Augusta desprecian la verdadera discriminación
25/2/2003
Wendy McElroy

Martha Burk fustiga una vez más la política de solamente-hombres del Augusta National Golf Club (ANGC), una institución privada que alberga al torneo de Maestros.

Burk sostiene que jugar al golf con “los muchachos” es un derecho moral, devaluando de esa forma a todo reclamo de verdadera discriminación. El “derecho al golf” se mofa de siglos de auténtica lucha por parte de las mujeres y de las minorías.

Se espera que el National Council of Women’s Organizations (NCWO) (Consejo Nacional de Organizaciones de Mujeres) de Burk y la Coalición Rainbow/PUSH de Jesse Jackson protesten durante el torneo de Maestros de una semana de duración que se inicia el 7 de abril.

¿Qué “derecho” tienen las mujeres de jugar al golf en la propiedad privada de otra persona? Absolutamente ninguno. ¿Qué obligación moral o legal tiene alguien de proveer golf a las mujeres? Absolutamente ninguna.

William (Hootie) Johnson, dirigente del ANGC, sostiene correctamente que “la calidad de miembro del club es de un solo género, tal como en tantas otras organizaciones y clubes a través de los Estados Unidos. Estas incluyen a las Ligas menores, a las hermandades de mujeres, a las fraternidades, a los niños exploradores, a las niñas exploradoras y a incontables otras. Y todos tenemos un derecho moral y legal de organizar a nuestros clubes de la manera que lo deseemos.”

En la medida que no está involucrado el dinero proveniente de los impuestos, cada hombre y mujer deberían ser libres de asociarse con quienquiera que lo deseen y de discriminar pacíficamente con su propia propiedad.

Tristemente, aquéllos que luchan por la libertad de asociación—incluyendo a Hootie—a menudo perjudican su propia causa. Tomando seriamente la discusión proporcionan un foro para personas que deberían ser ser objeto de mofa. Permiten que Burk convierta el “dilema” de las golfistas mujeres de clase media, en una historia real en las noticias.

La campaña de alto-perfil de Burk contra el ANGC fue capaz de atraer la atención de los medios solamente debido a la hiperbólica reacción de Hootie, quien cometió el error de aparecer en público con correspondencia privada en una declaración de prensa. Bob Verdi, escritor senior de la publicación Golf Digest and Golf World, estuvo acertado al señalar que fue la respuesta de Johnson a Burk la que despertó el interés de los medios.

La propia Burk admite que increpar al ANGC fue “una parte pequeña de nuestra [del NCWO] agenda. Fue casi trivial” pero “debido a la atención de los medios... se ha convertido en esencial.”

Hootie está exhibiendo un moderación elogiable este año. Pero otras facciones en la propia ciudad de Augusta están sobrerreaccionando y mordiendo el señuelo de Burk. Esta es la reacción que ella está intentando provocar. Por ejemplo, Burk estableció recientemente el Sitio Web www.augustadiscriminates.com, al cual muchos razonablemente han interpretado como que es un mancha para la ciudad entera.

El 18 de febrero, en respuesta específica a la controversia del ANGC, la Comisión del Condado de Augusta Richmond creó nuevas regulaciones para controlar las protestas. Por ejemplo, los manifestantes deben solicitar un permiso con 20 días de anticipación a una demostración.

Tales regulaciones poseen “políticas detrás de la escena” escritas sobre todas ellas. Uno de los comisionados indicó que la polémica medida era “el resultado de un compromiso que coloca el cuerpo de bomberos de la ciudad en un edificio de oficinas del centro de la urbe.” Según un informe noticioso sobre el Web Site de la PGA (Sigla en inglés para la Asociación de Profesionales del Golf): “Los cinco comisionados blancos apoyaron la nueva ley; los cinco negros se opusieron a la misma, afirmando que creían que los cambios fueron pensados para sofocar los derechos civiles. El Alcalde de Augusta Bob Young, quien es blanco, emitió el voto decisivo el Martes para romper un empate de 5-5.”

Burk ha declarado ya que tales regulaciones son una violación de los derechos civiles. Dada la oposición de los comisionados negros al voto, la reacción de Jackson es predecible. Así, a un ridículo planteo de discriminación le están siendo prestados los atavíos de una causa justa por parte de la gente que sobre reacciona e intenta suprimirla.

Otros partidarios de Hootie están actuando sanamente. Dos grupos—WAMB (Sigla en inglés para Mujeres Contra Martha Burk) y The Burk Stops Here (La Burk Se Detiene Aquí)—han solicitado a la ciudad de Augusta permisos para manifestarse contra... Martha Burk. Las WAMB prometen realizar una protesta “divertida”, la cual es la respuesta ideal al “derecho al golf” de las mujeres. La cosa a la que Burk y Jackson más le temen es a recibir la reacción que más se merecen: tener a la gente riéndose en sus caras.

Es la organización de Burk—no el ANGC—la que tiende a perder a la mayoría de sus miembros. Kimberly Schuld, autor de La Guía de las Organizaciones Feministas, ha investigado al NCWO y lo ha hallado en gran medida como siendo la cáscara vacía de una organización.

Schuld explica que la mayoría de los miembros en el grupo de Burk se encuentran inactivos. Y muchos son partidarios de esquivar la mala publicidad, especialmente la clase de publicidad que la Representante Sue Burmeister, Republicana por Augusta, está trayendo para producir contra la National Foundation of Women Legislators (Fundación Nacional de Mujeres Legisladoras) a fin de que se retire del NCWO. Burmeister afirma, “No me gusta tener a Martha Burk viniendo a mi distrito e intentando obligar a una organización privada a hacer algo que ellos no desean hacer.”

Hootie y los comisionados del Augusta deberían tomar nota de Burmeister y de las WAMB. Burk merece el escarnio por poner a los derechos de las mujeres en un circo de privilegios triviales.

El “derecho al golf” es a la vez risible y obsceno. Risible porque esto es a lo que se ha reducido la corrección política—sostener el derecho de las mujeres opulentas de pasar el tiempo libre pegándole a una pelota pequeña alrededor de la propiedad de otra persona donde no son queridas. Obsceno porque el mismo es una ofensa para cada mujer o minoría que ha un sufrido genuino perjuicio con la discriminación.

Ríase o llore, pero no muerda el señuelo de Burk.

Traducido por Gabriel Gasave


Wendy McElroy es Investigadora Asociada en the Independent Institute y directora de los libros del Instituto, Freedom, Feminism and the State y Liberty for Women: Freedom and Feminism in the Twenty-first Century.




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