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9/5/2006
Wendy McElroy
iFeminists.com

$134.121 por año: eso es lo que ganaría una madre que en 2006 permanece en el hogar si su trabajo fuese remunerado por completo según las valores del mercado. La aseveración tiene su origen en un estudio realizado por la firma con sede en Massachusetts Salary.com, que se especializa en ''''encuestas salariales''''.

A pesar de que la cifra está siendo vendida como un reconocimiento a las madres que se quedan en casa, la misma es en verdad un insulto y un absurdo. Las madres que permanecen en el hogar merecen algo mejor.

Campanas de alarma deberían ya estar sonando sobre lo absurdo de este punto. ¿Cómo puede el valor monetario de una vagamente definida y compleja categoría, como la de la tarea de una madre promedio que se queda en el hogar, ser tasado de manera tan exacta hasta el último dólar? ¿Parece razonable que una madre que se queda en su casa debería recibir más de tres veces el ingreso de $43.318 correspondiente al grupo familiar estadounidense medio?

¿Por qué la estadística fue revelada cuando falta tan poco para el Día de al Madre?

Tales obvios interrogantes no fueron respondidos por parte de "más de 400 periódicos, estaciones de TV y radio desde los EE.UU. hasta Australia". En cambio, Salary.com informó alegremente que, "La encuesta fue la historia que más se envió por correo electrónico en Yahoo! el lunes 2 de mayo"—el mismo día que fue publicada.

El comunicado de prensa de Salary.com aclaró un tema. El sitio había realizado una encuesta, no un estudio, como lo informó la gran mayoría de los medios. Un estudio es una investigación académica o científica que emplea controles para evitar el prejuicio y el error. Un sondeo estadístico recolecta información mediante entrevistas o cuestionarios a individuos. Una encuesta es menos rigurosa pero, dependiendo de su metodología, puede producir resultados valiosos.

¿Cuál fue la metodología? Salary.com encuestó a alrededor de 400 mujeres online; las participantes consistían tanto en madres trabajadoras como aquellas que permanecen en el hogar. Presumiendo un desglose igual entre los dos grupos, cerca de 200 madres que se quedan en sus casas fueron encuestadas de una población estimada de 5,6 millones de madres que permanecen en el hogar. (Oficina del Censo de los Estados Unidos, 2003); es decir el 0,00357 por ciento.

No hay ninguna indicación acerca de sí las participantes fueron escogidas de manera aleatoria o filtradas de alguna forma.

Las encuestas online son notoriamente poco confiables porque una verificación mediante un seguimiento rara vez tiene lugar y el hecho de mentir es una tentación. Por ejemplo, una pregunta como ''''¿Le pega usted a sus hijos?'''' puede producir un alto índice de respuestas falsas, especialmente al no haber ningún control sobre su certeza. Las preguntas formuladas por Salary.com no se encuentran disponibles.

No obstante, en virtud de que las mismas fueron utilizadas para pormenorizar las horas del trabajo de las madres que se quedan en sus casas, algunas preguntas deben haber sido similares a ''''¿cuán a menudo asea la casa?'''' Nuevamente, una inexactitud significativa puede haber tenido lugar.

Dejando a un lado dichos factores, ¿Cómo convirtió Salary.com a los datos sin procesar sobre las horas de las madres que se quedan en sus casas en la cifra de $134,121? (Las madres trabajadoras que no podrían darse el lujo de permanecer en el hogar, tanto como pudiesen hacerlo, tuvieron a su tiempo ''''materno'''' valorado en solamente $85.878. La calidad del tiempo invertido no fue un factor, tan solo lo fue la cantidad.)

Para convertir al tiempo en dinero, Salary.com dio un gran paso.

Clasificó a las diez tareas principales informadas por las participantes y calculó los respectivos salarios por hora para trabajos ''''equivalentes'''' en el mercado; esos trabajos incluían al de maestra de guardería infantil, chef, Gerente General, psicólogo y operador de computadoras.

Por ejemplo, si una madre que se queda en la casa actuó como el Gerente General de una familia durante 4,2 horas a la semana, entonces la paga horaria de mercado para un CEO del mundo corporativo le era acreditada en sus ''''ingresos'''' anuales. Luego, el valor de todos los diez empleos eran sumados para producir un salario total.

Dos factores inflacionarios fueron empleados. Primero, algunos trabajos extremadamente bien pagos fueron incluidos. Segundo, en virtud de que las madres que permanecen en el hogar están propensas a estar constantemente de turno, 51,6 horas de ''''paga'''' por tiempo extra fueron añadidas cada 40 horas laborales a la semana.

Estos factores inflacionarios ignoran realidades básicas del trabajo en el mercado. Por ejemplo, los cargos asalariados ''''equivalentes'''' por lo general no reciben una paga mayor por las horas extras; esa es una característica de los trabajos que se pagan por hora.

Además, los Gerentes Generales y los psicólogos son compensados, en gran medida, por su extensa educación y otras calificaciones.

Sin embargo, más importante aún, la encuesta está basada fundamentalmente en suposiciones falsas y deja fuera información esencial.

Una suposición falsa: Las madres que se quedan en la casa proporcionan servicios para sí mismas y para sus familias, no para un mercado de consumidores. Del mismo modo que usted no ''''merece'''' un salario por cocinar su propio desayuno, tampoco lo hace un progenitor que prepara una comida. Aquello que usted hace en beneficio personal es diferente en clase al trabajo que usted subasta en el mercado.

Dos puntos de información perdida: ¿Qué hay respecto de los hombres? Los padres son técnicos, carpinteros, plomeros, jardineros, contadores y ocasionales Gerentes Generales. No obstante ello, no hay mención alguna del ''''salario'''' que deberían recibir los hombres; quizás tal mención hubiese destruido el sensacionalismo de los $134.121 al año de la mujer.

¿Dónde está el cálculo compensatorio de los beneficios económicos que reciben las madres que permanecen en casa en forma de alojamiento, comida, o transporte?

Las conclusiones de la encuesta resultan absurdas, y el acto de arrogarles la ridiculez a las madres que se quedan en sus casas tal como si ello fuese el regalo de una sabiduría revelada es un insulto condescendiente. Hacerlo en la cúspide del Día de la Madre de modo tal que los servicios pagados de Salary.com reciban una mega atención por parte de los medios de comunicación es un insulto gratuito.

Pero la principal ofensa es que Salary.com no se ''''da cuenta''''. Las mujeres que permanecen en el hogar son lo suficientemente afortunadas como para ser capaces de escoger los beneficios personales por encima de los económicos; las madres que se quedan en sus casas se han negado a valorar su tiempo mediante el signo dólar. Cuando Salary.com se refiere a la circunstancia de cuidar de un niño enfermo como ''''tiempo extra'''', comercializa y degrada a ese acto de amor tanto para las madres que se quedan en el hogar como para las que trabajan fuera de él.

Es similar al hecho de asignarle un valor en dólares a las relaciones maritales intimas en razón de que, después de todo, esos ''''servicios'''' se encuentran disponibles en otras partes por una tarifa.

Cuando usted define el valor de las comidas familiares en términos de mero dinero en efectivo, entonces usted ha perdido la importancia de lo que en verdad está ocurriendo. Cuando convierte actos de amor en actos con afán de lucro, ha perdido la propia vida.

Las madres que se quedan en sus casas y las trabajadoras deberían imprimir el cheque falso que Salary.com ofrece en su website Mom s Salary Wizard tan solo por el placer de hacerlo trizas.

Traducido por Gabriel Gasave


Wendy McElroy es Investigadora Asociada en The Independent Institute y directora de los libros del Instituto, Freedom, Feminism and the State y Liberty for Women: Freedom and Feminism in the Twenty-first Century.



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